martes, 26 de noviembre de 2013

El Gato de Cheshire crea una StartUp


Quédense con estas dos palabras: Focalización y Estrategia. Apúntelas en un post-it si es necesario para no volver atrás, o memorícenlas: Focalización y Estrategia.

Los Hechos: He (sobre)vivido a un #ALLSTARTUP celebrado en Gandia y organizado por Momentum. Quienes no sepan en que consiste este evento les resumiré la experiencia: Se forman grupos de perfiles variados – Negocio, diseño, desarrollo y marketing -, se les asigna un proyecto y tienen que presentar la siguiente documentación:

-          Modelo Canvas.

-          Resumen Ejecutivo

-          PMV (Producto Mínimo Viable)

-          Pitch Elevator (básicamente un monólogo de 5 minutos)

Todos son documentos muy prácticos pero cuya elaboración en dicho evento presenta una dificultad: Únicamente dispones de dos días para conceptualizarlos y materializarlos.

NOTA: A partir de este momento donde ponga dos días el amable lector puede poner el periodo de tiempo que le venga en gana y esté acorde a sus capacidades, a las de su equipo y al tiempo disponible.

Una vez conocido el proyecto – en nuestro caso un marketplace de productos artesanos –las ideas fluyen a gran velocidad y en gran cantidad. Tantas y tan rápidas que empiezas a sentir el vértigo de decidir de donde sacarás tu dinero, donde lo invertirás o donde lo gastarás. (Cierra los ojos, piensa en empresas cotizadas en bolsa y cuanto invertirías en ellas si pudieras. Pues por nuestra mente pasó aún mucho más dinero del que tú has imaginado).

Llega el momento de decidir un modelo (Focalizar) y marcarte una estrategia de trabajo para cumplir el objetivo: Plasmarlo en los documentos anteriores.

Ahora todo es más fácil: sabes dónde tienes que ir, como hacerlo y en qué tiempo realizarlo.

Más fácil sí, pero no he dicho que sea sencillo: los problemas surgen, la falta de exactitud en las estimaciones, los factores humanos como el cansancio o el desánimo. Todos hay que resolverlos en mayor o menor medida: valorar con precisión el problema, su impacto, los recursos para resolverlos, animar al equipo, guiarlo…todo con el objetivo perfectamente visualizado.

Pasa el tiempo y se han creado rutinas, el equipo se siente más cómodo porque sabemos dónde vamos y sabemos que avanzamos. Surge un problema y sabremos decidir si el tiempo invertido en solucionarlo compensa el resultado. ¿Compensa? Sí. Pues a por él. ¿Compensa? No, pues a otra cosa mariposa o, como mucho, demos una solución rápida y volvamos a él cuándo tengamos más tiempo (lo que equivale a decir “Nunca”).

Rutina: Problema, buscar solución, ¿compensa? Pues hagamos lo que más nos compense.

El proyecto toma forma y, a estas alturas, ya somos capaces de resolver todas las cuestiones que nos podamos plantear o surjan con la inestimable ayuda del azar. Ya estamos cómodos con él.

Nuestro PMV nos dice que hay mercado pero tenemos que trabajarlo más.

Nuestro Canvas nos dice de donde vienen los dineros y por donde se van y, al parecer, se queda más del que vuela. Eso es bueno (más adelante deberemos revisar si hemos sido demasiado optimistas).

Tenemos todo lo necesario para nuestro resumen ejecutivo y una bonita historia con final feliz que contarle al inversor: monedas, muchas monedas, cayendo en sus bolsillos si antes nos concede su confianza – en forma de euritos - en nuestro proyecto y nuestro equipo.

Se sale del #ALLSTARTUP con la idea de que hemos hecho un buen trabajo pero es aconsejable trabajar todavía mucho en los procesos y los recursos. Es en casa donde debe bajarse a la tierra lo que en dos días hemos subido al cielo.

Pero, al menos, hemos sacado una conclusión: Tener un objetivo y un plan, por malo que este sea, es mucho mejor que no tener ninguna meta ni plan para llegar.

Además: ¿Cómo carajo vas a llegar algún sitio si no sabes dónde ir? Algo que expresa muy bien el gato de Cheshire hablando con Alicia:

Alicia: ¿Qué camino debo tomar?

Gato: Depende donde quieras ir.

Alicia: A ningún sitio en concreto

Gato: Pues, entonces, da igual el camino que tomes.