Quédense con
estas dos palabras: Focalización y Estrategia.
Apúntelas en un post-it si es necesario para no volver atrás, o memorícenlas: Focalización y Estrategia.
Los Hechos: He (sobre)vivido a un
#ALLSTARTUP celebrado en Gandia y organizado por Momentum. Quienes no sepan en
que consiste este evento les resumiré la experiencia: Se forman grupos de
perfiles variados – Negocio, diseño, desarrollo y marketing -, se les asigna un
proyecto y tienen que presentar la siguiente documentación:
-
Modelo Canvas.
-
Resumen Ejecutivo
-
PMV (Producto Mínimo Viable)
-
Pitch Elevator (básicamente un monólogo de 5
minutos)
Todos son documentos
muy prácticos pero cuya elaboración en dicho evento presenta una dificultad:
Únicamente dispones de dos días para conceptualizarlos y materializarlos.
NOTA: A partir de este momento donde
ponga dos días el amable lector puede poner el periodo de tiempo que le venga
en gana y esté acorde a sus capacidades, a las de su equipo y al tiempo
disponible.
Una vez conocido
el proyecto – en nuestro caso un marketplace
de productos artesanos –las ideas fluyen a gran velocidad y en gran cantidad.
Tantas y tan rápidas que empiezas a sentir el vértigo de decidir de donde sacarás
tu dinero, donde lo invertirás o donde lo gastarás. (Cierra los ojos, piensa en
empresas cotizadas en bolsa y cuanto invertirías en ellas si pudieras. Pues por
nuestra mente pasó aún mucho más dinero del que tú has imaginado).
Llega el momento
de decidir un modelo (Focalizar) y marcarte una estrategia de trabajo para
cumplir el objetivo: Plasmarlo en los documentos anteriores.
Ahora todo es más
fácil: sabes dónde tienes que ir, como hacerlo y en qué tiempo realizarlo.
Más fácil sí,
pero no he dicho que sea sencillo: los problemas surgen, la falta de exactitud
en las estimaciones, los factores humanos como el cansancio o el desánimo.
Todos hay que resolverlos en mayor o menor medida: valorar con precisión el
problema, su impacto, los recursos para resolverlos, animar al equipo, guiarlo…todo
con el objetivo perfectamente visualizado.
Pasa el tiempo y
se han creado rutinas, el equipo se siente más cómodo porque sabemos dónde
vamos y sabemos que avanzamos. Surge un problema y sabremos decidir si el
tiempo invertido en solucionarlo compensa el resultado. ¿Compensa? Sí. Pues a
por él. ¿Compensa? No, pues a otra cosa mariposa o, como mucho, demos una
solución rápida y volvamos a él cuándo tengamos más tiempo (lo que equivale a
decir “Nunca”).
Rutina: Problema, buscar solución, ¿compensa?
Pues hagamos lo que más nos compense.
El proyecto toma
forma y, a estas alturas, ya somos capaces de resolver todas las cuestiones que
nos podamos plantear o surjan con la inestimable ayuda del azar. Ya estamos
cómodos con él.
Nuestro PMV nos
dice que hay mercado pero tenemos que trabajarlo más.
Nuestro Canvas
nos dice de donde vienen los dineros y por donde se van y, al parecer, se queda
más del que vuela. Eso es bueno (más adelante deberemos revisar si hemos sido demasiado
optimistas).
Tenemos todo lo necesario
para nuestro resumen ejecutivo y una bonita historia con final feliz que
contarle al inversor: monedas, muchas monedas, cayendo en sus bolsillos si
antes nos concede su confianza – en forma de euritos - en nuestro proyecto y
nuestro equipo.
Se sale del
#ALLSTARTUP con la idea de que hemos hecho un buen trabajo pero es aconsejable trabajar
todavía mucho en los procesos y los recursos. Es en casa donde debe bajarse a
la tierra lo que en dos días hemos subido al cielo.
Pero, al menos,
hemos sacado una conclusión: Tener un objetivo y un plan, por malo que este
sea, es mucho mejor que no tener ninguna meta ni plan para llegar.
Además: ¿Cómo
carajo vas a llegar algún sitio si no sabes dónde ir? Algo que expresa muy bien
el gato de Cheshire hablando con Alicia:
Alicia: ¿Qué camino debo tomar?
Gato: Depende donde quieras ir.
Alicia: A ningún sitio en concreto
Gato: Pues, entonces, da igual el
camino que tomes.
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