jueves, 27 de febrero de 2014

Cosas arcaicas vigentes para tu startup

A continuación una relación de aquellas cosas que suenan arcaicas pero que, quieras o no, debes usar cada día en tu negocio.

1.- Las cuatro reglas básicas de cálculo que, por si las has olvidado, son: sumar, restar, multiplicar y dividir. Toda operación que necesite usar operaciones más complejas está complicando tus cálculos y tu visión de futuro. Ejemplo: Tus ventas suman, tus gastos restan. Si la diferencia entre ambos es negativa, pierdes dinero. Por el contrario, si la diferencia es positiva es que ganas euritos. Sencillo ¿verdad? Pues no lo compliques más.

2.- Leer. Presupongo que, si estás leyendo esto, ya sabes pero ¿tienes comprensión lectora? En todo caso lee más despacio y de forma más crítica.

3.- Escribir. Si cuidas tu vestuario, tu pelo, tu perfume…¿no vas a cuidar tu forma de escribir, tu gramática y tu ortografía? Te recuerdo que cuando mandas un correo electrónico a alguien no ven lo que llevas puesto ni te huelen pero tu escritura abla de ti (¿has visto “habla” sin h? Pues a eso me refiero.

4.- Sentido Común. Si no tienes este sentido, de nada te servirán los puntos anteriores. El sentido común implica tener sentido de la realidad: No vas a vender 6 millones de unidades de tu producto en el primer mes, ya te lo digo yo.

5.- Educación. Un día, espero que más pronto que tarde, te sentarás a comer con tus clientes, inversores o posibles socios. Ellos no querrán verte hacer bolitas con la miga del pan ni OIRTE soltar tacos cada tres frases. Por mucho muchas expectativas que tu negocio pueda generar, dudarán de si está en buenas manos y, la impresión que tendrán tras mancharles de tomate la camisa por hablar con la boca llena será que NO LO ESTÁ.

6.- Cultura. En esas conversaciones informales que, a buen seguro tendrás, has de demostrar tu dominio en distintas situaciones. Hablarás de todo: de actualidad, literatura, arte, futbol, moda…es aquí donde debes demostrar que tu manejo en todos los puntos anteriores.

OJO: Lo que para ti puedan ser conversaciones intrascendentes y banales para tus inversores no lo son en absoluto.

7.- La más importante de todas: saber cruzar la calle o no llegarás muy lejos (En sentido literal pero, sobre todo, en el metafórico).


Puede que parezca un post poco serio pero, te aseguro, que como no te manejes bien con alguna de estas 7 cuestiones tus posibilidades de éxito se reducen. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Estrategia: El GPS de tu start-up



La primera frase de este post no les va a sorprender pero alguien tiene que decirla: Antes de planificar una estrategia hay que tener un objetivo. Si no sabes donde llegar no puedes saber como ir.

Y aquí podría acabar el post, pero no. Seguimos jugando a las obviedades que alguien tiene que decir: Tenemos que pensar en un objetivo alcanzable con los medios y recursos de los que dispongamos. Si tu empresa tiene capital suficiente para comprar otra por 14000 millones de euros te pasarán dos cosas:

1.- Puedes diseñar la estrategia que quieras para lo que quieras y verás como todo lo bueno gravita a tu alrededor.
2.- Leyendo este post estás perdiendo dinero.

Así que tenemos dos conceptos en uno: Objetivo alcanzable con los recursos y medios disponibles. Pues bien, los pasos que tenemos que seguir para llegar a ese objetivo usando esos  medios y recursos es lo que llamamos estrategia. Antes de seguir ya les advierto que, por muy metódica y pensada que esté su estrategia, esta nunca funcionara a la perfección así que también vayan pensando en otras opciones. Mi consejo: definir objetivos alternativos que, de una forma u otra, nos llenen de orgullo y satisfacción.

Por norma general un objetivo es un bocado demasiado grande para nuestras, de momento, pequeñas bocas así que para no ahogarnos con trozos demasiado grandes hagámoslos pequeños – hitos - que iremos cumpliendo en la medida de lo posible mientras nos acercamos, paso a paso, a nuestros objetivos.

Partiendo, repito, de unos medios realistas y queriendo llegar a un objetivo también realista el proceso podría ser el siguiente.

1.- Definir secuencia de hitos a seguir. Mi experiencia me dice que para cada hito debieras definir unos prerrequisitos que debes cumplir antes de abordar el hito, una serie de acciones a llevar a cabo en este hito y unos valores perfectamente medibles como punto final. En realidad es como un micro-objetivo y, por ello, debes preguntarte constantemente – diariamente si es posible – donde estoy, que tengo y donde quiero llegar.

Consejo: Si empleas enormes recursos y tiempo para conseguir un hito que se resiste es que algo estás haciendo mal.

2.- Replantear los hitos restantes en función de lo obtenido.

3.- ¿Puedo llegar al objetivo por este camino? Si la respuesta es afirmativa, sigue leches, sigue. Si la respuesta es negativa. Debes volver a preguntarte:
·         ¿Tienen sentido los hitos restantes tal y como están?
·         ¿Será mejor que vaya a por mis objetivos alternativos?

4.- Volver al paso 1 y moverse. Siempre moverse con lo aprendido. Si es hacia delante, mejor. Si es hacia atrás, con lo aprendido avanzarás mucho más rápido la próxima vez.

Y no olvides en cada paso medir, medir y medir.

Ya sé que con tanta pregunta parece un proceso socrático pero ¿qué es la ciencia si no? Un constante preguntar, experimentar, medir y volver a preguntar.

martes, 26 de noviembre de 2013

El Gato de Cheshire crea una StartUp


Quédense con estas dos palabras: Focalización y Estrategia. Apúntelas en un post-it si es necesario para no volver atrás, o memorícenlas: Focalización y Estrategia.

Los Hechos: He (sobre)vivido a un #ALLSTARTUP celebrado en Gandia y organizado por Momentum. Quienes no sepan en que consiste este evento les resumiré la experiencia: Se forman grupos de perfiles variados – Negocio, diseño, desarrollo y marketing -, se les asigna un proyecto y tienen que presentar la siguiente documentación:

-          Modelo Canvas.

-          Resumen Ejecutivo

-          PMV (Producto Mínimo Viable)

-          Pitch Elevator (básicamente un monólogo de 5 minutos)

Todos son documentos muy prácticos pero cuya elaboración en dicho evento presenta una dificultad: Únicamente dispones de dos días para conceptualizarlos y materializarlos.

NOTA: A partir de este momento donde ponga dos días el amable lector puede poner el periodo de tiempo que le venga en gana y esté acorde a sus capacidades, a las de su equipo y al tiempo disponible.

Una vez conocido el proyecto – en nuestro caso un marketplace de productos artesanos –las ideas fluyen a gran velocidad y en gran cantidad. Tantas y tan rápidas que empiezas a sentir el vértigo de decidir de donde sacarás tu dinero, donde lo invertirás o donde lo gastarás. (Cierra los ojos, piensa en empresas cotizadas en bolsa y cuanto invertirías en ellas si pudieras. Pues por nuestra mente pasó aún mucho más dinero del que tú has imaginado).

Llega el momento de decidir un modelo (Focalizar) y marcarte una estrategia de trabajo para cumplir el objetivo: Plasmarlo en los documentos anteriores.

Ahora todo es más fácil: sabes dónde tienes que ir, como hacerlo y en qué tiempo realizarlo.

Más fácil sí, pero no he dicho que sea sencillo: los problemas surgen, la falta de exactitud en las estimaciones, los factores humanos como el cansancio o el desánimo. Todos hay que resolverlos en mayor o menor medida: valorar con precisión el problema, su impacto, los recursos para resolverlos, animar al equipo, guiarlo…todo con el objetivo perfectamente visualizado.

Pasa el tiempo y se han creado rutinas, el equipo se siente más cómodo porque sabemos dónde vamos y sabemos que avanzamos. Surge un problema y sabremos decidir si el tiempo invertido en solucionarlo compensa el resultado. ¿Compensa? Sí. Pues a por él. ¿Compensa? No, pues a otra cosa mariposa o, como mucho, demos una solución rápida y volvamos a él cuándo tengamos más tiempo (lo que equivale a decir “Nunca”).

Rutina: Problema, buscar solución, ¿compensa? Pues hagamos lo que más nos compense.

El proyecto toma forma y, a estas alturas, ya somos capaces de resolver todas las cuestiones que nos podamos plantear o surjan con la inestimable ayuda del azar. Ya estamos cómodos con él.

Nuestro PMV nos dice que hay mercado pero tenemos que trabajarlo más.

Nuestro Canvas nos dice de donde vienen los dineros y por donde se van y, al parecer, se queda más del que vuela. Eso es bueno (más adelante deberemos revisar si hemos sido demasiado optimistas).

Tenemos todo lo necesario para nuestro resumen ejecutivo y una bonita historia con final feliz que contarle al inversor: monedas, muchas monedas, cayendo en sus bolsillos si antes nos concede su confianza – en forma de euritos - en nuestro proyecto y nuestro equipo.

Se sale del #ALLSTARTUP con la idea de que hemos hecho un buen trabajo pero es aconsejable trabajar todavía mucho en los procesos y los recursos. Es en casa donde debe bajarse a la tierra lo que en dos días hemos subido al cielo.

Pero, al menos, hemos sacado una conclusión: Tener un objetivo y un plan, por malo que este sea, es mucho mejor que no tener ninguna meta ni plan para llegar.

Además: ¿Cómo carajo vas a llegar algún sitio si no sabes dónde ir? Algo que expresa muy bien el gato de Cheshire hablando con Alicia:

Alicia: ¿Qué camino debo tomar?

Gato: Depende donde quieras ir.

Alicia: A ningún sitio en concreto

Gato: Pues, entonces, da igual el camino que tomes.